
"Una actitud paternalista: ¿por qué aún no se toma en serio el deseo femenino?"
En el nuevo documental «The Pink Pill: Sex, Drugs & Who Has Control», se pone al descubierto el complejo recorrido de la flibanserina, a menudo apodada «el Viagra femenino», revelando una industria y una sociedad que aún no reconocen ni dan prioridad al deseo sexual femenino. Desarrollada inicialmente como antidepresivo, la flibanserina parecía ofrecer una solución para las mujeres con baja libido al actuar sobre los neurotransmisores del cerebro. Sin embargo, a pesar de su potencial, su camino hacia el mercado estuvo plagado de dificultades, lo que pone de manifiesto un paternalismo profundamente arraigado en la forma en que se aborda la salud sexual femenina.
Barbara Gattuso, participante en un ensayo clínico de la flibanserina, describe su experiencia con el fármaco como transformadora. Su libido, que se había desvanecido misteriosamente durante sus años de perimenopausia, regresó, reavivando su relación con su marido. Sus palabras, captadas en la película por el Dr. Irwin Goldstein, ponen de relieve el profundo impacto que abordar la salud sexual femenina puede tener en la vida de las mujeres. Sin embargo, el documental revela que la aprobación y distribución de la flibanserina se vieron obstaculizadas por barreras normativas y prejuicios sociales que no se ajustaban a la urgencia de las necesidades de estas mujeres.
A pesar de la aprobación de la flibanserina por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) en 2015, la lucha por su aceptación y disponibilidad continúa. El documental detalla cómo las mujeres se enfrentan a la especulación con los precios de los medicamentos y a la falta de cobertura de los seguros, lo que limita el acceso a este medicamento que podría cambiarles la vida. Esto contrasta claramente con el recorrido relativamente sencillo de Viagra, lo que refleja un problema más amplio: cómo la salud sexual femenina suele recibir menos prioridad en comparación con la disfunción sexual masculina.
La propia etiqueta de «Viagra femenina» es emblemática de la doble moral de género en la medicina. Mientras que la eficacia y la necesidad de Viagra fueron ampliamente aceptadas y celebradas, el recorrido de la flibanserina se vio empañado por el escepticismo y el paternalismo, que cuestionaban si el deseo femenino era una preocupación médica válida. Esto refleja un malestar social con respecto a la sexualidad femenina y una renuencia a empoderar a las mujeres con decisiones sobre sus propios cuerpos.
De cara al futuro, es necesario cambiar el discurso en torno a la salud sexual femenina. El éxito de la flibanserina, y de medicamentos similares, no solo depende de superar las barreras normativas y económicas, sino también de cambiar las actitudes sociales hacia la salud sexual de las mujeres. A medida que las mujeres siguen defendiendo sus necesidades, es crucial que la industria médica y la sociedad en general empiecen a tomarse en serio el deseo femenino, reconociéndolo como parte integral del bienestar general. Este cambio podría allanar el camino para más investigación, mejores tratamientos y un enfoque más equitativo de la salud sexual para todos los géneros.
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